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| Tango y Fileteado
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Valores: $0,75; $0,75; $0,75; $0,75. Viñetas: Filete, por los hermanos Brunetti. Filete, por los hermanos Brunetti. Orquesta típica de tango (década del '30). Pareja bailando tango. Tirada: 416.000 (332.800 con valor postal y 83.200 entrecintas). Diseño: Verónica Colombo, para el Dpto. de Comunicación Visual. Ilustración: Eugenia Nobati, pareja bailando tango. Fileteador: Carlos Acquisto, sobre primer día y volante. Formato: 44 x 34 mm. Pliegos de: 20 ejemplares (16 sellos con valor y 4 entrecintas sin valor). Perforado: 14. Color: Cuatro colores más una tinta metalizada. Papel: Sin filigrana, sin fosforescencia. Procedimiento: Offset. Impresión: Letra Viva S.A., Buenos Aires. Sobres Día de Emisión: 4000 ejemplares. Día de Emisión: 11 de noviembre de 2000. Los productos filatélicos pueden adquirirse: Formas de pago: Consultas: C.C. 4224 Correo Central C1000WBQ Capital Federal Tango y fileteado: Memoria de una ciudad eterna Se dice que el tango -emblema de la mítica y soñada Buenos Aires- "es un pensamiento triste que se baila." En Evaristo Carriego (1930), Borges afirma que hay una historia del destino del tango, según la cual este ritmo misterioso y canyengue habría nacido en el suburbio, más precisamente en los conventillos de la Boca del Riachuelo y, aunque en principio rechazado por las familias patricias del centro, hacia 1910 -y siguiendo el ejemplo de París- estas "le habrían franqueado finalmente sus puertas a ese interesante orillero." Luego, en cuidadosas y prolongadas charlas con algunos de los primeros compositores -entre ellos José Saborido, autor de Felicia y La Morocha, y Ernesto Poncio, autor de Don Juan-, el escritor rastrea el origen del tango hasta los lupanares y el ya olvidado culto del coraje. No obstante, y más allá de sus hasta hoy controvertidos inicios, concluye Borges: "El tango puede discutirse, y lo discutimos, pero encierra, como todo lo verdadero, un secreto. (...) Diríase que sin atardeceres y noches de Buenos Aires no puede hacerse un tango y que en el cielo nos espera a los argentinos la idea platónica del tango, su forma universal (esa forma que apenas deletrean La Tablada o El Choclo), y que esa especie venturosa tiene, aunque humilde, su lugar en el universo." El fileteado, como todo arte de raigambre popular, expresa el profundo sentimiento de amor que une a los hombres y su ámbito. Es ese amor, precisamente, el que guía a los artistas en el reflejo de las costumbres, los secretos y los mitos compartidos para elevarlos a un rango estético complejo y sencillo a la vez: magia que simboliza en trazos, florones, guirnaldas y firuletes el corazón feliz de la melancólica Buenos Aires, así como el tango sabe conjurar la pena irremediable por lo perdido con ritmo y cadencia de ambivalente brillo. Y es que el fileteado, al igual que el tango, supo dar forma a la memoria porteña cifrando en ornamentos y leyendas la vida, la experiencia y el saber de la escuela más pródiga y más cruel, y también más imborrable: la de la calle. Breve historia del filete Desde principios de siglo, los carros, chatas, jardineras y coches fileteados dieron color a la ciudad gris, haciendo ingresar en ella un reino itinerante e imaginario de ninfas, vírgenes y leones, caballos, grifos y banderas. En la edad de oro del filete Buenos Aires fue una suerte de partitura móvil, en la que formas, colores y consejos pautaban la marcha del trabajo y la hora del recreo. Con el tiempo, la presencia del filete se fue apagando, escamoteada por las disposiciones municipales y los cambios en el sistema laboral. Sin embargo, persiste en la tentación de destacar lo que es o se cree propio, y, en palabras de Esther Barugel y Nicolás Rubió: "Siempre existirá alguien que desee filetear un carro, un camión, una cama o un ropero. Y si ese alguien existe, existirá quien intente decorarlo." Entre los creadores más queridos e innovadores de este arte que, como un graffiti ambulante, ha servido de contraseña para la picardía y la imaginación de los porteños se cuentan Vicente y Enrique Brunetti, Cecilio Pascarella, Salvador y Miguel Venturo, León Untroib, Armando Carassai, Carlos Gottardi, los hermanos Carlos y Roberto Rigón, Carlos Carboni, Enrique Baldocchio, Jorge Muscia, Andrés Vogliotti, Pablo Crotti, Luisito Zorz, Armando Miotti y los hermanos Enrique y Martiniano Arce. Fuentes consultadas
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